En un mundo donde la innovación y la empatía se entrelazan, un grupo de estudiantes ha dado un paso adelante al crear un dispositivo que podría cambiar la forma en que respondemos a las emergencias médicas. Este artículo explora la inspiradora historia de tres jóvenes de Dos Hermanas que han decidido hacer una diferencia significativa en la vida de aquellos que enfrentan crisis de salud en espacios públicos.
Un proyecto revolucionario: One Chance
Juan Manuel Hidalgo, Pablo Domínguez y Manuel Jiménez, tres estudiantes del IES Olivar de la Motilla, han desarrollado One Chance, un dispositivo que promete salvar vidas al complementar los desfibriladores tradicionales con medicamentos esenciales. Este innovador proyecto, que se ha convertido en una esperanza para muchos, ha sido reconocido recientemente al ser seleccionado entre los siete finalistas del concurso The Challenge, organizado por la Fundación La Caixa.
Su viaje no termina aquí, ya que estos jóvenes emprendedores se preparan para presentar su creación en Estados Unidos, donde tendrán la oportunidad de exponer su trabajo en Nueva York y Boston, incluso ante la sede de las Naciones Unidas.
Motivaciones personales que impulsan la innovación
La historia de One Chance no es solo un relato de tecnología, sino también de experiencias personales. Juanma, que vive con diabetes, y Pablo, que es asmático, se dieron cuenta de las limitaciones que enfrentan en situaciones de emergencia médica. El dispositivo que han creado aborda esta necesidad apremiante, proporcionando acceso a medicamentos cruciales en momentos críticos.
- Inhaladores para el asma.
- Medidores de glucosa sin pinchazos.
- Tratamientos para shocks anafilácticos.
- Botiquín de primeros auxilios sostenible elaborado con PLA, un plástico biodegradable.
Además, han incorporado una infografía que se adaptará al braille, gracias al compromiso de la ONCE, que se ha ofrecido a ayudar en la accesibilidad del dispositivo.
El papel de la educación en el desarrollo del dispositivo
La educación ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de One Chance. En la asignatura de digitalización, los estudiantes tuvieron la oportunidad de dedicar horas de clase a diseñar e imprimir el prototipo. Sin embargo, la creación de un modelo a escala real sigue siendo un desafío que desean superar con la ayuda de alguna universidad que pueda hacerlo realidad.
Micaela, su profesora, ha sido una figura clave en este proceso. “Nuestra mentora nos guió desde el inicio, sugiriéndonos que participáramos en el concurso, lo que ha sido crucial para nosotros”, mencionan los estudiantes, reconociendo así el impacto que un educador puede tener en la vida de sus alumnos.
La evolución del proyecto y su selección en el concurso
La primera fase del concurso The Challenge llevó a los jóvenes a Barcelona, donde convivieron con otros 100 equipos seleccionados. Durante esta experiencia, tuvieron la oportunidad de ajustar detalles de su propuesta y, finalmente, recibir la noticia de que habían sido escogidos para continuar en la competencia. Cada estudiante asumió roles específicos: Pablo se encargó del prototipo, Manuel de la comunicación y Juanma de la parte tecnológica con la aplicación.
A medida que el proyecto avanzaba, todos colaboraron en diferentes tareas, demostrando la importancia del trabajo en equipo. Su siguiente objetivo es que el Institut Químic de Sarrià (IQS) les ayude a crear un prototipo a escala real, un paso vital para llevar su idea a la vida real.
El impacto de One Chance en la comunidad
La aspiración de estos estudiantes va más allá de un simple proyecto escolar. Juanma, que sueña con estudiar un doble grado en física y matemáticas, Pablo, que aspira a ser ingeniero aeroespacial, y Manuel, que quiere ser fisioterapeuta, están motivados por un deseo profundo de salvar vidas. “Si me olvido de mis pastillas y me da una bajada de azúcar, no puedo permitirme esperar a que llegue una ambulancia”, dice Juanma, destacando la urgencia que inspiró la creación de One Chance.
El dispositivo no solo tiene como objetivo proporcionar medicamentos esenciales, sino que también incluirá una aplicación que permite a los usuarios localizar la disponibilidad del dispositivo en lugares públicos. Este enfoque busca garantizar que, en caso de emergencia, las personas tengan acceso inmediato a la atención necesaria.
El éxito de estos jóvenes emprendedores no podría haber sido posible sin el apoyo incondicional de su entorno. Familiares, profesores, compañeros y amigos han contribuido a su motivación y desarrollo. «El compromiso de estos jóvenes como motores de transformación es inmenso», aseguran. Su experiencia resalta la importancia de crear un ecosistema de apoyo alrededor de los jóvenes innovadores.
Además, su historia sirve como un llamado a la acción para otros estudiantes: «Es posible lograr grandes cosas con perseverancia y dedicación», afirman, inspirando a sus pares a seguir sus pasos y luchar por sus ideas.
El futuro de la innovación en salud
La creación de One Chance marca un hito no solo en la vida de estos tres estudiantes, sino también en el ámbito de la salud pública. Con la creciente necesidad de soluciones eficaces en las emergencias médicas, su dispositivo podría ser un modelo a seguir para futuras innovaciones en este sector. La combinación de tecnología, empatía y educación puede abrir nuevas puertas en la atención sanitaria.
Los estudiantes de Dos Hermanas, con su iniciativa, no solo están buscando una solución a su realidad personal, sino también un impacto más amplio en la sociedad. A medida que se preparan para presentar su proyecto en el extranjero, su historia se convierte en un faro de esperanza y un ejemplo de cómo la juventud puede cambiar el mundo.


























